María Eugenia Campos Galván aseguró que el partido Morena ha construido un sistema de poder que vincula a las autoridades con el crimen organizado, y que las acciones legales emprendidas en su contra buscan encubrir esta realidad. Estas declaraciones fueron emitidas durante la concentración masiva “Todos con Maru” en Chihuahua, donde estuvo acompañada por dirigentes del PAN y expresidentes.

La gobernadora explicó que intentó mantener una relación institucional con el Gobierno Federal, pero tras la persecución política que enfrenta su postura cambió. Expresó que la normalización del uso político de las instituciones y la vulneración de derechos fundamentales es una preocupación central en México. Campos recordó que su distanciamiento con el gobierno federal comenzó luego de ser acusada públicamente de traición durante un operativo contra el narcotráfico con apoyo de agentes estadounidenses.

En su discurso, Campos Galván subrayó que el problema no solo radica en funcionarios coludidos, sino en la influencia directa del crimen organizado en las decisiones gubernamentales. Manifestó que Morena ha evolucionado de un partido con malas prácticas a un sistema que concentra el poder para entregarlo al narcotráfico. Recalca que esta situación afecta a varias regiones, provocando desplazamientos forzados, reclutamiento de menores, desapariciones y extorsiones bajo control territorial criminal.

La gobernadora puso énfasis en los casos que han impactado a Chihuahua como reflejo del avance de esta alianza perversa entre política y crimen. Considera que ningún gobernador está a salvo si quien ganó la legitimidad electoral puede ser objeto de persecución arbitraria. Así, convocó a defender la libertad y los derechos fundamentales frente a un proceso que, en su opinión, amenaza la estructura democrática del país.