Morena dispone de una mayoría sólida en el Congreso del Estado de México, con más de la mitad de los diputados, lo que le permite no solo presentar la mayoría de las iniciativas sino también controlar el desarrollo y resultado de los procesos legislativos. Esta configuración convierte al partido dominante en el principal actor que decide qué temas se discuten y qué propuestas avanzan hacia su aprobación.
Según registros oficiales, la bancada morenista ha presentado una cifra considerable de iniciativas, muchas de ellas de manera individual, con un elevado número que ya ha sido aprobado. Sin embargo, la cantidad de propuestas no representa por sí sola el grado de influencia política, ya que el verdadero poder radica en la capacidad para conseguir la aprobación de las leyes y gestionar su contenido durante las negociaciones en comisiones y en el pleno.
En el interior de Morena existe una notable disparidad en la actividad parlamentaria. Algunos diputados destacan por su protagonismo, mientras otros muestran una participación muy escasa o casi simbólica en la generación de propuestas. Esto abre un debate sobre la efectividad y la equidad en la representación dentro de la propia mayoría, poniendo en cuestión cuánto representan realmente sus legisladores en la construcción de políticas públicas.
El papel de la oposición, con menos diputados, se limita a posicionar temas y plantear cuestionamientos, pero tiene escasas opciones para influir en la agenda o imponer cambios en las leyes. La mayoría ofrece a Morena una herramienta poderosa para acelerar o frenar iniciativas según sus prioridades, consolidando así su control sobre el cuerpo legislativo.
Además de la producción legislativa, hay un aspecto económico relacionado con el costo que representa para el erario público mantener a cada diputado y su estructura de apoyo. Esto vuelve relevante analizar no solo la cantidad de iniciativas presentadas, sino también su calidad, impacto y utilidad en la agenda pública del Estado de México.

