La muerte de 17 migrantes mexicanos mientras estaban bajo la custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) desató una nueva controversia política en México, con un llamado a la unidad nacional formulado por Morena y rechazos de la oposición. Ariadna Montiel Reyes, presidenta nacional de Morena, criticó con dureza a los partidos opositores por condicionar su apoyo y dividir esfuerzos frente a esta emergencia humanitaria.

En conferencia de prensa, Montiel Reyes consideró que la defensa de los derechos de los migrantes debería superar las diferencias partidistas y enfatizó que la postura de la oposición fue insuficiente ante la convocatoria de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, para exigir explicaciones al gobierno estadounidense. La dirigente calificó de “mezquino” el actuar de los líderes opositores, a quienes acusó de regatear el respaldo a México por intereses políticos y de mantener un conservadurismo extremo que afecta la defensa de los connacionales.

Contrario a la exigencia de Morena, las dirigencias del PAN y PRI adoptaron una posición más moderada. Aunque reiteraron su respaldo a la demanda de justicia por los abusos cometidos bajo custodia del ICE, manifestaron su inconformidad con la forma en que el gobierno federal los involucra en momentos de crisis, señalando que suelen ser objeto de ataques políticos en la cotidianeidad. Este desencuentro evidencia la polarización que persiste en torno a las políticas migratorias y la atención a la tragedia que afecta a mexicanos en el extranjero.