El acceso a la zona arqueológica de Chichén Itzá sigue cerrado mientras continúan las negociaciones entre autoridades y los principales sectores vinculados al sitio, como artesanos, guías turísticos y ejidatarios de Tinum. El conflicto gira en torno a la implementación del nuevo esquema de entrada a través del Centro de Atención a Visitantes (Catvi), conectado al proyecto del Tren Maya.
Desde el año pasado, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Gobierno de Yucatán mantienen mesas de diálogo abiertas para atender las demandas de los involucrados. Una de las principales exigencias de los artesanos es no ser desplazados del interior de la zona arqueológica, un compromiso que las autoridades ratificaron como clave en el proceso de reorganización.
Además de garantizar la permanencia de los artesanos, se han autorizado apoyos económicos para el equipamiento de locales dentro del Catvi, facilitado el acceso a créditos para la producción artesanal y promovido mejoras en servicios de telefonía e internet para los sectores afectados. Actualmente, el Catvi alberga 262 locales y cuenta con cinco módulos destinados a la operación de guías turísticos.
El gobernador Joaquín Díaz Mena ha encabezado reuniones con artesanos y comerciantes, así como recorridos en ambos espacios para avanzar en la interlocución. Este esfuerzo busca construir acuerdos que permitan implementar un acceso único a la zona arqueológica mediante el Catvi, medida condicionada a la conclusión del periodo de transición definido en las mesas de diálogo.
En la más reciente jornada, el secretario general de Gobierno, Omar Pérez Avilés, dirigió nuevas reuniones con representantes de los distintos sectores, mientras que funcionarios federales como Diego Prieto Hernández, coordinadora nacional de Centros INAH Anna Goycoolea Artís y el director del Centro INAH Yucatán Víctor Arturo Martínez Rojas acompañaron los encuentros para atender las inquietudes y avanzar en las negociaciones.

