La captura de Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los líderes históricos del Cártel de Sinaloa, generó inquietud en el entorno de Andrés Manuel López Obrador por el riesgo de que el narcotraficante aportara datos comprometedores sobre políticos mexicanos a las autoridades de Estados Unidos. Esta revelación proviene del ex embajador estadounidense Ken Salazar en un libro de memorias que será publicado próximamente.
Salazar relata que un empresario cercano a López Obrador, apodado “El Susurrador”, le transmitió que el expresidente mostraba una actitud distinta tras el arresto de “El Mayo”, ocurrido en julio de 2024 en un aeropuerto de Nuevo México. La preocupación central, según esta fuente interna, era que Zambada pudiera «soltar la sopa» acerca de la supuesta implicación de funcionarios públicos con el narcotráfico.
El arresto de Zambada y Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, sorprendió a las autoridades estadounidenses y marcó un punto de inflexión en las relaciones diplomáticas y políticas entre ambos países. Ken Salazar señala que a pesar de haber desarrollado un vínculo de confianza con López Obrador desde que asumió como embajador en México en 2021, el expresidente dejó de responder a sus comunicaciones tras estos acontecimientos y las críticas que Salazar le hizo a una reforma judicial impulsada por AMLO.
El ex diplomático también recuerda que López Obrador lo acusó de intervenir en la soberanía mexicana, acusación que Salazar rechaza, defendiendo que su compromiso fue con el Estado de Derecho en ambos países y subrayando que las organizaciones criminales mexicanas habían infiltrado a numerosos funcionarios gubernamentales.
Este episodio evidencia la tensión entre México y Estados Unidos en materia de seguridad y narcotráfico, así como las complicaciones que enfrentan los gobiernos en el manejo de información sensible que puede afectar la estabilidad política interna.

