La mandataria federal conmemoró dos años desde su llegada al poder con un acto masivo en la explanada del Monumento a la Revolución, acompañado de simultáneos eventos en las principales plazas de los 32 estados. En su discurso, destacó que el actual modelo de gobierno se basa en austeridad, transparencia y cercanía con la gente, en contraste con administraciones previas que privilegiaban el aislamiento y el lujo.
Sheinbaum resaltó que se destinaron recursos públicos para fortalecer programas sociales, infraestructura hospitalaria, escuelas y obras públicas, con un enfoque en la atención directa a la población. Reafirmó la intención de no permitir la reaparición de privilegios políticos ni prácticas de corrupción asociadas con las élites anteriores.
Además, la presidenta incluyó un mensaje diplomático dirigido a Estados Unidos, señalando que México mantendrá firme su soberanía y no permitirá injerencias externas en sus asuntos internos. Este posicionamiento reafirma la postura del gobierno ante la relación bilateral.
El evento generó opiniones divididas. Los simpatizantes celebraron la convocatoria como un respaldo a la transformación del país, mientras que sectores de la oposición cuestionaron la autenticidad de la asistencia, sugiriendo que algunos ciudadanos acudieron bajo la presión de condicionamientos relacionados con apoyos sociales.

