En un evento masivo celebrado en el Monumento a la Revolución, la presidenta de México rechazó de forma enérgica las presiones que, según dijo, Estados Unidos ejerce sobre las instituciones judiciales y de gobernanza mexicanas. La mandataria advirtió que estas acciones representan intentos claros de intervención extranjera que comprometen la soberanía nacional.

El discurso se dio en el contexto de un acto para conmemorar los dos años de rendición de cuentas tras su triunfo político, donde miles de ciudadanos se congregaron para expresar apoyo a su gestión. En ese marco, enfatizó que cuando un gobierno externo interfiere en asuntos internos, la relación bilateral pasa de ser cooperación a constituir una injerencia inaceptable.

La presidenta explicó que normalizar este tipo de intervenciones sería peligroso para la independencia de las decisiones legales y operativas mexicanas. Subrayó la importancia de mantener vigente el principio de soberanía, definiendo a México como un territorio libre e independiente que no acepta condicionamientos externos.

El llamado final de su mensaje se centró en la unidad nacional, haciendo un exhorto a la población para defender la autonomía del país frente a presiones internacionales. Este pronunciamiento ha generado expectativas sobre posibles respuestas diplomáticas por parte del gobierno estadounidense en los próximos días.