La tasa de mortalidad entre recién nacidos y niños menores de cinco años en México mostró un repunte que preocupa a organismos internacionales y a expertos en salud. Unicef alertó sobre esta tendencia al destacar que, después de años de avances, el país enfrenta nuevos retos para garantizar la supervivencia infantil.

Este aumento afecta principalmente a los primeros meses de vida, período en el que las complicaciones neonatales y enfermedades prevenibles continúan siendo una causa principal de muerte. La situación sugiere que los sistemas de salud deben reforzar la atención materna y neonatal, así como mejorar el acceso a servicios básicos para la población infantil.

Entre los factores que contribuyen a este repunte, se mencionan las deficiencias en la atención prenatal, la desnutrición, y el limitado acceso a vacunación completa. Además, las condiciones socioeconómicas adversas en comunidades vulnerables agravan el impacto, dificultando la prevención y el tratamiento oportuno de enfermedades.

En México, el gobierno y diversas organizaciones trabajan en estrategias para revertir esta tendencia, como programas de salud materno-infantil, campañas de vacunación y fortalecimiento de la infraestructura sanitaria. Sin embargo, el aumento reciente evidencia la necesidad de redoblar esfuerzos y alcanzar con mayor eficacia a las poblaciones más afectadas.

La alerta de Unicef demanda un análisis profundo y acciones coordinadas que permitan reducir las tasas de mortalidad infantil y evitar que más familias sufran la pérdida de sus hijos durante la primera infancia.