Charlie Cordero, fundador de México Vivo, mantiene su batalla personal y social contra el VIH, una enfermedad que, a pesar de los avances médicos, sigue representando un fuerte problema de salud pública. Su experiencia refleja que el progreso en tratamientos ha provocado que muchas personas relajen las medidas preventivas, lo que aumenta el riesgo de nuevos contagios.

El activista destaca la importancia de no minimizar el impacto del VIH, ya que la complacencia ante esta enfermedad podría revertir los avances logrados durante décadas. A su vez, subraya el valor de la donación altruista de sangre como un acto fundamental para salvar vidas y fortalecer los sistemas de salud.

En México, esta situación invita a la reflexión sobre la necesidad de continuar promoviendo campañas de prevención, educación y acceso a medicamentos. Al mismo tiempo, el compromiso social y comunitario cobra relevancia para garantizar el cuidado tanto de quienes viven con VIH como de la población en general.

El trabajo de Cordero y organizaciones como México Vivo contribuye a romper el estigma que aún persiste alrededor del VIH y a visibilizar la diversidad de historias y necesidades dentro de la comunidad LGBT+. Su labor es un recordatorio de que la lucha contra esta enfermedad no solo depende de la ciencia, sino también de la conciencia y la acción colectiva.