La mayoría de los gatos adultos sufren enfermedades periodontales originadas por la acumulación de placa y sarro, que no solo perjudican su boca, sino que también pueden afectar órganos vitales como el corazón y los riñones. Por eso, establecer una rutina de cuidado dental desde temprana edad es fundamental para prevenir desde gingivitis hasta daños en el hueso que sostiene los dientes.
Para lograr que un gato tolere el cepillado, se recomienda iniciar con un acercamiento gradual y positivo, que comience con masajes suaves en labios y encías. Luego, se debe acostumbrar al animal a probar pastas dentales diseñadas exclusivamente para mascotas, evitando las humanas por su toxicidad.
Antes de usar el cepillo, algunos expertos sugieren limpiar los dientes con una gasa o dedales especiales para familiarizar al gato con la sensación. Cuando esté cómodo, se debe cepillar colocando el cepillo en un ángulo de 45 grados sobre la línea de las encías, con movimientos circulares cortos que permitan remover la placa.
Si el carácter del gato dificulta esta práctica, hay otras opciones complementarias que ayudan a mantener la salud bucal. Entre ellas destacan los alimentos secos con textura especial para limpiar los dientes, aditivos para el agua y geles enzimáticos que disminuyen la proliferación bacteriana.
Detectar problemas a tiempo requiere observación diaria y atención a señales como mal aliento, dificultad para comer o encías inflamadas. Estas manifestaciones pueden indicar el avance de enfermedades dentales que requieren intervención veterinaria.

