El consumo de metanfetamina, popularmente llamada “cristal”, se ha convertido en un problema creciente dentro de las escuelas públicas de Yucatán, afectando a estudiantes de secundaria y bachillerato. Esta droga, que antes se asociaba principalmente con zonas urbanas del norte del país, ahora está presente en la entidad, desplazando a otras sustancias como los inhalables y el crack.

Investigaciones del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (Sisvea) indican que el “cristal” es la principal droga que provoca ingresos a centros de rehabilitación en el estado. Su bajo costo y fácil acceso, con dosis pequeñas conocidas como “grapas” a precios accesibles, han facilitado su consumo entre adolescentes, lo que incrementa el riesgo de adicción y problemas asociados.

La preocupación aumenta por reportes que alertan sobre la posible mezcla de metanfetamina con fentanilo, un opioide sintético sumamente potente, que eleva significativamente el riesgo de sobredosis y pone en peligro la salud de los jóvenes que consumen sin conocer la composición de la droga. Ante esta situación, el gobierno estatal ha lanzado la estrategia Aliados por la Vida, alineada con la campaña nacional “El fentanilo te mata”, para prevenir estos daños en la población juvenil.

El cristal actúa como un potente psicoestimulante que afecta el sistema nervioso central, liberando neurotransmisores como dopamina y noradrenalina. Esto genera sensaciones de euforia, hiperactividad y vigilancia, aunque también provoca graves consecuencias físicas y mentales, especialmente en adolescentes cuyos cerebros aún se encuentran en desarrollo. Entre las alteraciones que provoca se incluyen irritabilidad, agresividad, ansiedad y paranoia, con cambios abruptos en la conducta.