Cuatro enfermeras afectadas por el brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC) recibieron el alta hospitalaria tras recuperarse de una enfermedad de alta letalidad. Estas recuperaciones son positivas en medio de un contexto sanitario difícil y muestran avances a medida que se intensifica la respuesta médica en la región.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó que ya son cinco las personas que superaron el virus, incluyendo a un trabajador de laboratorio dado de alta la semana pasada. El brote, confirmado el 15 de mayo, suma 210 casos confirmados y registra 17 muertes. Además, se investigan más de 300 casos sospechosos y 16 trabajadores sanitarios figuran entre los infectados.

Uno de los principales retos para controlar el ébola en esta zona radica en la compleja situación humanitaria de la provincia de Ituri. Esta región, con abundantes recursos naturales, ha sufrido décadas de conflictos armados que dejaron a 1,2 millones de personas en necesidad urgente de ayuda. La transmisión se concentra principalmente en Ituri y en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur.

Para enfrentar la crisis, la OMS entregó un centro de tratamiento rehabilitado en Bunia, la capital de Ituri, que cuenta con 24 camas operativas y capacidad para ampliar hasta 60. Además, se está preparando un anexo con espacio para 42 camas más, aumentando la capacidad de atención para pacientes con ébola.

En cuanto a tratamientos, aunque no existe aún una vacuna ni terapia aprobada específicamente para el virus Bundibugyo que causa este brote, las autoridades sanitarias priorizan el estudio clínico de varias opciones prometedoras. Entre ellas están los anticuerpos monoclonales MBP 134 y maftivimab, así como el antiviral remdesivir. Para la prevención, se evalúa el antiviral oral obeldesivir en estudios en curso.

Desde el inicio del brote, las respuestas clave incluyen pruebas diagnósticas, seguimiento epidemiológico, control de infecciones y la movilización comunitaria y de recursos para frenar la propagación. La OMS trabaja estrechamente con las autoridades locales y regionales para fortalecer estos esfuerzos tanto en RDC como en países vecinos como Uganda.