En México, las enfermeras y enfermeros con título profesional ahora tienen la autorización para recetar ciertos medicamentos, una medida que busca facilitar el acceso a tratamientos en comunidades con escasez de médicos y mejorar la atención primaria. Este cambio se implementa a través del programa Salud Casa por Casa y se aplica bajo estrictos protocolos establecidos por la Secretaría de Salud.
La autorización está limitada exclusivamente a personal de enfermería con licenciatura y cédula profesional. No implica un permiso general para todos los integrantes del área ni para la prescripción de cualquier medicamento. Además, deben respetar las normas del Sistema Nacional de Salud y ceñirse a los fármacos aprobados en los protocolos clínicos vigentes. El personal técnico o de nivel medio que no cuente con licenciatura deberá coordinarse con personal autorizado o realizar consultas médicas a distancia.
El proyecto de prescripción por enfermeros ya registra la emisión de más de 100 mil recetas en su fase inicial. El gobierno confirmó que a partir de agosto se ampliará este sistema, extendiendo la cobertura para llevar tratamientos directamente a hogares de adultos mayores y personas con discapacidad, principalmente en zonas alejadas. Esta medida responde a la necesidad de reducir largos traslados y esperas para obtener consulta médica y receta.
Es importante destacar que, pese a la expansión anunciada, la facultad para recetar permanece regulada y no permite a las enfermeras diagnosticar todas las enfermedades ni recetar libremente. Esta precisión busca desmentir mitos difundidos en redes sociales que atribuyen competencias excesivas al personal de enfermería que carece de la formación profesional requerida.

