España eliminará siete formatos grandes de antibióticos a lo largo del próximo año, entre ellos amoxicilina y fosfomicina, para frenar el uso inadecuado de estos medicamentos en los hogares. De forma simultánea, comercializará cuatro nuevas presentaciones de menor tamaño. La medida entra en vigor esta semana mediante resolución del Ministerio de Sanidad y busca que los envases contengan solo las unidades necesarias según las pautas clínicas habituales.
El objetivo principal es de salud pública. Antonio López Navas, jefe de Salud Humana del Plan Nacional frente a la Resistencia de Antibióticos (Pran), explica que cuando los envases incluyen más medicamento del requerido, los pacientes tienen "la tentación" de utilizar las dosis que sobran, lo cual genera riesgos para la salud y favorece la aparición de bacterias resistentes. Cada año, 33.000 personas mueren en Europa por infecciones hospitalarias causadas por microorganismos resistentes, de las cuales alrededor de 3.000 fallecen en España.
Según cálculos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), entre el 35 y el 40% de las prescripciones de antibióticos incluyen unidades innecesarias. La automedicación sin receta, el uso incorrecto o incompleto de estos fármacos representan una de las principales causas de la propagación de resistencias bacterianas. Además de la cuestión sanitaria, la medida también responde a motivos ambientales: evitará que esos excedentes terminen en la basura o el desagüe.
Los antibióticos afectados incluyen presentaciones de amoxicilina en múltiples dosis, amoxicilina clavulánico, fenoximetilpenicilina, cloxacilina, cefuroxima, cefixima y fosfomicina. Los siete irán desapareciendo gradualmente del mercado sin que se retiren de forma inmediata los existentes en farmacias, ya que López Navas recalca que "sigue siendo seguro y eficaz".
En paralelo, la Aemps incorporará cuatro formatos más pequeños: amoxicilina de 250 mg en 20 unidades, fenoximetilpenicilina de 160 mL, y amoxicilina clavulánico de 500/125 mg y 250/62,5 mg, ambas en presentaciones de 20 unidades. Estos formatos ya existen en otros países de la Unión Europea, lo que facilitará el proceso de autorización.
La agencia ha establecido un periodo de transición de alrededor de un año para implementar los cambios, que incluyen la actualización de los sistemas de prescripción. Para garantizar una transición ordenada, la Aemps ha lanzado una campaña informativa dirigida a profesionales sanitarios, farmacéuticos, pacientes e industria farmacéutica. Se ha descartado por ahora implementar modelos de dispensación individualizada, como los utilizados en Francia, al considerar que el Sistema Nacional de Salud requeriría adaptaciones demasiado complejas en infraestructura, fijación de precios y capacidades del farmacéutico.

