Los nuggets caseros representan una opción para cuidar la alimentación mientras se disfruta de un platillo que suele gustar a los pequeños. Al hornear o usar freidora de aire en lugar de freír, se logra disminuir significativamente el contenido de aceite. Una porción de nuggets comerciales aporta más de 20 gramos de grasa y hasta 400 miligramos de sodio por cada 100 gramos, mientras que la versión casera permite reducir estas cifras.
La receta utiliza dos pechugas de pollo molidas o picadas finamente como base, combinadas con huevo, avena molida o pan integral triturado, leche baja en grasa, zanahoria rallada y calabaza opcional. Se completa con sal, pimienta y condimentos al gusto como ajo, cebolla, orégano o perejil fresco. El proceso comienza mezclando todos los ingredientes hasta obtener una masa uniforme, formando pequeñas porciones con forma de nugget y pasándolas por avena molida o pan integral para empanizar.
La cocción se realiza precalentando el horno a 200°C o utilizando freidora de aire según las indicaciones del fabricante. Los nuggets se disponen en una charola con papel encerado o en la canastilla, sin superponerlos. Si se desea, puede aplicarse una capa ligera de aceite en aerosol. El tiempo de cocción es de 15 minutos, volteándolos a la mitad para asegurar un dorado uniforme. Luego se dejan reposar dos minutos antes de servir.
Para acompañar, se sugieren bastones de zanahoria, pepino o jícama, ensalada de lechuga y tomate, o salsas caseras como puré de jitomate, mostaza con miel natural, yogur con hierbas frescas, guacamole o pico de gallo con poco chile. Los nuggets caseros contienen menos grasa, menos sodio y más nutrientes que los comerciales, además de permitir incorporar verduras ralladas que aportan fibra y vitaminas adicionales.

