Guillermo Antiñolo ha transformado el panorama de la genética clínica y la medicina fetal en España, posicionando a Sevilla como un referente internacional en tratamientos avanzados, como la cirugía fetal para la espina bífida. Su trayectoria está marcada por la constante innovación y un enfoque humanista centrado en la salud femenina, aspecto que define como el eje central de su labor profesional.

Antiñolo atribuye la inspiración fundamental para su carrera a su mujer, quien cambió su visión tanto personal como profesional. Reconoce que el amor ha sido su motor y destaca que su compromiso ha ido siempre orientado hacia mejorar la salud de las mujeres, fortaleciendo equipos multidisciplinarios que trabajan en conjunto para avanzar en la ciencia y la medicina.

Ha vivido en primera persona la transformación de la genética desde una ciencia experimental hasta una disciplina clínica fundamental. Su grupo ha contribuido a importantes avances en genética y genómica, especialmente en enfermedades raras, descubriendo nuevos genes y desarrollando aplicaciones basadas en inteligencia artificial que hoy permiten diagnósticos más precisos y tratamientos personalizados.

Una de las contribuciones más emblemáticas de Antiñolo fue su participación en el nacimiento del primer bebé libre de una enfermedad hereditaria gracias al diagnóstico genético preimplantacional en la salud pública española. Este logro no solo representó un avance científico, sino también un cambio radical en la calidad de vida de las familias beneficiadas, a quienes describe como "supervivientes inesperados".

Sobre el debate social y ético en torno a los llamados “bebés medicamento”, Antiñolo rechaza la terminología que reduce a los niños a objetos, enfatizando la importancia de respetar la dignidad en cada caso y centrarse en el impacto positivo que estas tecnologías tienen para la salud y el bienestar humano.