El Hospital del Niño Morelense enfrenta semanalmente entre uno y dos casos severos de violencia infantil, donde niñas, niños y adolescentes llegan con lesiones físicas contundentes y señales claras de maltrato. Los pacientes más afectados son aquellos en edad preescolar y primaria, quienes presentan fracturas, contusiones múltiples y golpes severos.

El director general del hospital afirmó que los agresores suelen formar parte del entorno familiar más cercano de las víctimas, incluyendo familiares directos, parientes próximos e incluso quienes tienen a su cuidado a los menores. Aunque los contextos sociales de los agresores son variados, el vínculo cercano con la víctima es constante, evidenciando la compleja problemática dentro del seno familiar.

Los casos derivados de violencia familiar grave ingresan principalmente por urgencias y requieren atención especializada debido a la gravedad de las lesiones. La identificación rápida y el tratamiento médico oportuno son vitales para evitar mayores daños físicos y emocionales en los menores.

Además, la institución hace un llamado a la sociedad y a las autoridades para fortalecer los mecanismos de prevención y detección temprana de la violencia infantil, con énfasis en la protección y garantía de los derechos de los menores en riesgo.