Una nueva unidad de hemodiálisis fue inaugurada en Coahuila con el objetivo de mejorar la atención a pacientes con enfermedad renal crónica, un padecimiento que representa una creciente carga financiera para el sistema de salud y las familias. La apertura de este centro especializado forma parte de una estrategia que apunta a la detección oportuna para evitar gastos elevados por tratamientos de última etapa.
Durante la presentación, una especialista en nefrología destacó que la enfermedad renal crónica afecta a millones de personas en el mundo y es un problema silencioso que provoca un impacto económico importante. Subrayó que el diagnóstico tardío incrementa considerablemente los costos, ya que el tratamiento en fases terminales implica hospitalización y terapias costosas.
En México, el gasto destinado a terapias de sustitución renal ha aumentado significativamente y se espera que continúe en ascenso. Instituciones como el IMSS destinan una parte considerable de su presupuesto a este rubro, siendo la nefropatía diabética la principal causa prevenible de estos padecimientos.
La especialista también planteó que, aunque los trasplantes renales requieren una inversión inicial importante, a largo plazo representan un ahorro y una recuperación de la productividad para los pacientes, al reducir ausentismo laboral y discapacidad.
El nuevo centro en Coahuila cumple con los estándares normativos vigentes y adopta un enfoque multidisciplinario. Incluye no solo a médicos nefrólogos, sino también especialistas en nutrición, enfermería capacitada y psicología, elementos esenciales para mejorar la calidad de vida y el éxito del tratamiento de los pacientes.
Con la puesta en marcha de esta unidad, se busca que la detección precoz y la atención integral eviten el agravamiento de la enfermedad y sus consecuencias económicas, abriendo la puerta a tratamientos más efectivos y menos costosos.

