El insomnio no solo afecta la calidad de vida en el día a día, sino que también puede incrementar la vulnerabilidad a trastornos como la depresión, según investigaciones recientes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). La alteración en los patrones de sueño genera cambios en el estado de ánimo y en la capacidad para enfrentar el estrés, factores que favorecen la aparición de síntomas depresivos.
El estudio universitario subraya que la privación crónica de sueño deteriora funciones cognitivas y emocionales, afectando áreas cerebrales relacionadas con la regulación emocional. Esto genera un círculo vicioso donde la falta de sueño intensifica la sensación de tristeza, irritabilidad y ansiedad, lo cual puede desencadenar episodios depresivos si no se atiende a tiempo.
Ante este panorama, los expertos recomiendan establecer hábitos regulares de sueño, evitar el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir y fomentar ambientes propicios para el descanso. Además, alertan que aquellas personas que experimenten insomnio prolongado deberían acudir a especialistas en salud mental para evaluar riesgos y recibir tratamiento oportuno.

