Una joven madre con muerte encefálica logró dar a luz a una bebé gracias a la intervención coordinada de un equipo médico del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Guanajuato, que prolongó el embarazo para asegurar la viabilidad fetal antes de realizar una cesárea.
Mariana, de 20 años y en su semana 24 de gestación cuando fue diagnosticada con muerte encefálica causada por una hemorragia cerebral, fue ingresada en un hospital especializado donde recibió soporte vital bajo control intensivo durante tres semanas. Este cuidado permitió avanzar la gestación hasta la semana 27, momento en el cual la cesárea se efectuó para proteger la salud de la recién nacida.
La decisión de mantener con soporte somático a Mariana, orientada a favorecer la maduración pulmonar de la bebé, se tomó tras una evaluación conjunta entre los servicios de Ginecología, Terapia Intensiva, Neonatología y Medicina Materno Fetal del IMSS. La coordinación entre estas áreas resultó fundamental para lograr un desenlace favorable para la menor.
Una vez culminado el parto, se procedió a la procuración de órganos de Mariana, que permitieron salvar la vida de cinco personas en lista de espera para trasplantes. Esta acción refleja la integración exitosa entre la atención perinatal y los programas de donación de órganos en el sistema de salud público.
La vigilancia del embarazo incluyó ultrasonidos y estudios de flujometría para monitorear la vitalidad fetal, mientras el equipo de salud valoró constantemente los riesgos para la bebé. La interrupción del embarazo se realizó cuando se consideró necesario para evitar complicaciones mayores, coordinando la atención de la recién nacida por especialistas en Neonatología.
Este caso excepcional muestra las posibilidades que ofrece la medicina intensiva y la ética médica aplicada al manejo de embarazos en circunstancias críticas, así como la importancia de la donación de órganos para salvar vidas que dependen de un trasplante.

