El estrés en el ambiente laboral se ha consolidado como uno de los principales problemas que afectan la salud emocional de millones de personas en todo el mundo. Un estudio reciente, basado en las respuestas de 19 mil trabajadores de 18 países, identifica a México como uno de los países donde la presión en el trabajo es más intensa.
El reporte Mind Health Report 2026, elaborado por AXA, muestra que en México el 62 % de la población ocupada evaluó su estrés laboral en un rango alto, de 6 a 10 puntos en una escala de 0 a 10, colocándolo en el tercer puesto a nivel global. Además, un 37 % reportó niveles críticamente altos, con puntuaciones entre 8 y 10. Estas cifras reflejan un incremento frente al año anterior, tanto en la proporción de personas que experimentan estrés elevado como en la intensidad promedio, que es de 6.1. El estudio también señala una diferencia de género: las mujeres experimentan mayor presión emocional con un promedio de 6.4, comparado con 5.7 para los hombres.
La clasificación mundial sitúa a Turquía como el país con mayor proporción de trabajadores afectados, seguida de Italia y México. Le siguen Bélgica y China, completando los cinco primeros lugares con niveles significativos de estrés laboral.
Más allá del entorno laboral, el estudio identifica los principales factores que deterioran la salud mental en estas poblaciones: la inestabilidad financiera e inseguridad laboral es la causa más frecuente, afectando a más de la mitad de los encuestados. La incertidumbre sobre el futuro, el impacto de eventos traumáticos personales, la sensación de inseguridad en el entorno cotidiano y la exposición constante a noticias negativas forman parte de los detonantes más comunes. Estos elementos consolidan un panorama global en el que el bienestar emocional está cada vez más comprometido por factores externos y personales.
Este análisis subraya la necesidad de que las empresas y gobiernos implementen estrategias para mitigar el estrés laboral, promoviendo ambientes de trabajo saludables y políticas que atiendan la estabilidad económica y social de los trabajadores.

