Las compañías Nestlé, Grupo Bimbo y Kraft Heinz anunciaron la eliminación progresiva de los colorantes artificiales en sus productos, con un compromiso global para erradicarlos antes de 2027. Este cambio responde tanto a una mayor presión de las autoridades regulatorias como a la creciente exigencia de los consumidores que buscan alimentos con ingredientes más naturales y etiquetas claras.
En Estados Unidos, la FDA planea retirar varios colorantes sintéticos derivados del petróleo, incluyendo Citrus Red No. 2 y Orange B, antes del 2027, mientras que en Europa la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) mantiene una vigilancia constante sobre estos aditivos. Además, la agencia estadounidense modificó los criterios para que los productos con la etiqueta «sin colorantes artificiales» cumplan realmente con esta promesa.
Sin embargo, el proceso de sustitución no es sencillo. Según responsables técnicos de Nestlé, reemplazar los colorantes sintéticos por opciones naturales afecta la apariencia, sabor y vida útil de los alimentos. Las coloraciones naturales tienden a desvanecerse por la luz o cambiar con el calor, además de depender de la variabilidad del campo de cultivo. Esto obliga a las empresas a rediseñar fórmulas y en algunos casos incluso la presentación del producto para mantener su atractivo visual.
El compromiso de Kraft Heinz abarca eliminar colorantes artificiales en la totalidad de su oferta para 2028, con la mayoría de sus productos ya libres de estos aditivos en Estados Unidos y planes para no lanzar nuevos que los contengan. Por su parte, Grupo Bimbo apunta a que para 2030 toda su gama de panes y botanas ofrezca recetas con ingredientes simples y naturales, eliminando totalmente los colorantes sintéticos para 2026.
El cambio de estos gigantes alimentarios refleja un giro en la industria, impulsado por normativas más estrictas y el deseo de los consumidores por productos más saludables y transparentes. A la par, la Organización Mundial de la Salud subraya que los aditivos deben evaluarse científicamente uno a uno, y aunque actualmente se consideran seguros en niveles controlados, el monitoreo continúa para garantizar la protección del consumidor.

