Tras los fuertes terremotos que devastaron varias zonas de Venezuela, numerosos niños y adolescentes fueron rescatados y trasladados a hospitales de Caracas sin la presencia de sus familiares. En el Hospital Domingo Luciani, uno de los centros de referencia para la emergencia, llegan menores con heridas graves, pero en muchos casos solos y sin acompañantes.
Entre ellos está una adolescente de 13 años que sufrió fracturas en ambos brazos y cuya madre falleció durante el derrumbe. La menor fue trasladada desde La Guaira, epicentro de los sismos, hasta el hospital capitalino para recibir cirugía y atención especializada. Sus únicos acompañantes son conocidos de la familia que gestionaron su traslado.
La situación en La Guaira ha colapsado los hospitales locales, por lo que las autoridades decidieron que los heridos, incluyendo niños, sean trasladados urgente a la capital para recibir atención. Debido a la emergencia, muchos menores llegan identificados solo con una cinta adhesiva en el brazo o con su nombre proporcionado por los rescatistas, ya que no hay familiares que los acompañen.
El volumen de heridos es considerable, con reportes que hablan de más de mil personas afectadas y casi dos centenares desaparecidos tras los dos sismos, los cuales alcanzaron magnitudes de 7,2 y 7,5 respectivamente. Las lesiones más comunes entre los pacientes incluyen fracturas, traumatismos abdominales, torácicos y faciales.
En el hospital, familiares y amigos de los heridos esperan en las salas habilitadas, consultando listas con los nombres de los internados. Sin embargo, el acceso a la sala de emergencias se mantiene restringido para preservar la atención médica y evitar aglomeraciones. Personal hospitalario utiliza megáfonos para llamar periódicamente a quienes puedan estar buscando a sus seres queridos.
El caso de los menores sin acompañantes ha generado preocupación en el personal sanitario. Muchos llegan tras ser rescatados debajo de los escombros y trasladados en ambulancias directamente a Caracas, mientras sus familias, si es que sobreviven, permanecen en zonas afectadas o procuran otras rutas de ayuda.
El desastre natural ha dejado huellas profundas en las comunidades costeras y en la capital venezolana, donde la atención médica se ha multiplicado en medio de las dificultades logísticas y la magnitud del daño.

