El periodista Marcos Ramos se encuentra en estado grave tras ser víctima de un ataque armado en Cintalapa, Chiapas. Recibió cuatro disparos en la espalda cuando regresaba a su domicilio después de concluir su jornada laboral, lo que generó una movilización de urgencia para su traslado a un hospital especializado en la capital del estado.
Desde que ocurrió el atentado, el sector periodístico ha manifestado su profunda preocupación por la escalada de violencia en la región, considerada de alto riesgo por la presencia de grupos delictivos que ponen en peligro el ejercicio libre y seguro de la profesión. Diversas organizaciones y el Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa han exigido a las autoridades estatales, incluido el gobernador y el fiscal general, una investigación inmediata y contundente que permita esclarecer los hechos y castigar a los responsables.
El gremio denunció que casos anteriores de agresiones a periodistas en Chiapas han quedado sin respuesta efectiva, perpetuando la impunidad. En protesta frente al Congreso del Estado, comunicadores demandaron medidas claras para proteger a quienes informan, subrayando que la violencia contra los periodistas mina la democracia y el derecho a la información en la entidad.
Además, solicitaron que el gobierno estatal garantice el acceso a atención médica especializada para Marcos Ramos, con la esperanza de que su estado crítico pueda mejorar. Este ataque suma a la alarmante situación de inseguridad que afrontan los periodistas en Chiapas, donde la vulnerabilidad se ha convertido en una constante amenaza para la libertad de prensa.

