La aplicación móvil de Banco Santander sufrió una caída que afectó a miles de usuarios, quienes no pudieron iniciar sesión ni realizar pagos mediante Bizum. La falla se focalizó en el sistema de identificación y en la pasarela de pagos instantáneos, bloqueando operaciones habituales como transferencias rápidas y acceso a cuentas.

Los primeros reportes de la interrupción surgieron recién comenzada la jornada, incrementándose en apenas media hora y dejando a muchos clientes atrapados en la pantalla de carga inicial o expulsados al intentar autorizar movimientos. Esta situación provocó una ola de reclamos y dudas en redes sociales y plataformas de monitoreo como Downdetector, donde se registraron cientos de avisos en minutos.

El mensaje de error más repetido fue un código interno denominado TRASAN-FR9002, indicador de un problema que no recae en los dispositivos de los usuarios, sino en las capas de autenticación y comunicación del servidor del banco. Entre las consecuencias técnicas se identificaron fallos en la verificación de credenciales, imposibilidad de generar códigos OTP para validar transferencias y desconexión completa de Bizum.

Esta interrupción no es un caso aislado. Durante el día anterior, clientes reportaron incidencias intermitentes que sugieren problemas persistentes en la infraestructura tecnológica de Banco Santander. La causa más probable podría estar vinculada a una actualización defectuosa del software o a fallos en la sincronización de las API que conectan el banco con servicios externos.

Las funcionalidades afectadas incluyen:

  • Acceso por huella digital o contraseña, que no se autentica correctamente.
  • Generación y envío de códigos de seguridad para autorizaciones.
  • Operación y envíos mediante Bizum, que quedaron bloqueados.

En redes sociales, la frustración de los usuarios se reflejó en múltiples quejas, destacando la imposibilidad de enviar dinero a familiares o realizar movimientos básicos. La interrupción puso de manifiesto la vulnerabilidad tecnológica que gestiona las operaciones financieras a gran escala y la dependencia creciente de plataformas digitales para trámites cotidianos.