La Organización Meteorológica Mundial (OMM) instó a los países de América Latina a preparar y reforzar sus sistemas de prevención ante el pronóstico de un nuevo episodio de El Niño. Este fenómeno climático se relaciona con alteraciones significativas en los patrones de temperatura y precipitación que suelen desencadenar eventos extremos como sequías, inundaciones y olas de calor.
El último episodio fuerte de El Niño, entre 2023 y 2024, fue uno de los más intensos en el registro histórico, lo que contribuyó a que se reportaran temperaturas globales récord y condiciones climáticas extremas en diversas regiones, incluido el continente americano. La OMM alertó que la repetición de este tipo de episodios puede profundizar las vulnerabilidades en sectores como la agricultura, los recursos hídricos y la salud pública.
Ante estas previsiones, las autoridades regionales y locales deben priorizar la coordinación y la implementación de medidas preventivas que mitiguen los efectos del fenómeno. Esto incluye fortalecer los sistemas de monitoreo climático, fomentar la gestión sostenible de recursos y aumentar la capacidad de respuesta ante emergencias relacionadas con climas extremos.
El Niño es una oscilación climática natural que altera las temperaturas superficiales del océano Pacífico y afecta las condiciones meteorológicas a nivel mundial. Su influencia en América Latina generalmente se manifiesta en fluctuaciones anómalas de precipitación y temperaturas, afectando la producción agrícola, incrementando riesgos de incendios forestales y generando estrés en los ecosistemas.
Las recomendaciones de la OMM subrayan la necesidad de que los gobiernos y comunidades mantengan vigilancia constante y promuevan políticas de adaptación climática. Además, el organismo señala la importancia de compartir información científica para anticiparse a los impactos y reducir pérdidas económicas y sociales.

