La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, alertó sobre la consolidación de la narcopolítica en México, advirtiendo que el crimen organizado ha dejado de ser un actor externo para influir directamente en las instituciones y decisiones gubernamentales. Durante un acto con líderes del Partido Acción Nacional (PAN), destacó que esta influencia representa una amenaza para el Estado de derecho y el futuro democrático del país.
En contraste con su enfoque inicial, Campos reconoció que intentó establecer una relación basada en la cooperación con el Gobierno Federal para favorecer a su estado, pero que esta estrategia fracasó ante los constantes señalamientos a su gestión por parte de autoridades federales. Afirmó que este cambio de postura revela que la neutralidad política ya no es viable frente a una administración federal que ha mostrado hostilidad hacia opositores.
La gobernadora explicó que la narcopolítica se refleja de diversas formas, como la presunta intervención del crimen organizado en procesos electorales, secuestros de candidatos y sus familiares, así como la afectación de comunidades indígenas y actividades productivas en zonas rurales. Además, alertó sobre el cobro de piso y el control territorial que ejercen grupos delictivos en varias regiones.
Campos también subrayó la presión creciente que enfrentan voces independientes, mencionando a periodistas, jueces, docentes, líderes religiosos y empresarios que podrían sufrir represalias por mantener posturas críticas o defender su autonomía frente al poder político. En este contexto, hizo un llamado a la ciudadanía para que permanezca vigilante frente a cualquier intento de limitar las libertades democráticas o debilitar las instituciones.
El evento reunió a figuras destacadas del PAN, incluyendo expresidentes y gobernadores, quienes respaldaron el mensaje de la mandataria estatal y mostraron unidad frente a los retos políticos y de seguridad que enfrenta México.

