El consumo adecuado de líquidos se ha convertido en un pilar fundamental para enfrentar las exigencias del ritmo urbano, donde las jornadas de trabajo y los entrenamientos deportivos desplazan con frecuencia la atención hacia la hidratación. Ante esta realidad, especialistas advierten que la sensación de sed suele llegar demasiado tarde, por lo que recomiendan repartir la ingesta de agua de forma constante durante toda la jornada para mantener el equilibrio hídrico.
En el marco del Día Mundial de la Hidratación, que se celebra el 23 de junio, autoridades en salud y la industria alimentaria subrayan que, aunque las necesidades varían según factores como el clima o el gasto energético, un consumo aproximado de dos litros de agua diarios es una referencia general para preservar las funciones básicas del organismo.
La pérdida continua de líquidos, incluso en condiciones de temperatura moderada, ocurre debido a la transpiración y respiración, lo que impacta directamente en el bienestar y la productividad. En ese sentido, Ximena Barajas, representante de Danone México, advierte que distribuir mejor la ingesta de agua puede mejorar tanto el rendimiento físico como la sensación general durante el día.
Para facilitar el cumplimiento de estas recomendaciones, expertos sugieren adaptar las estrategias de hidratación al entorno y tipo de actividad de cada persona:
- En actividades con alta movilidad o entrenamiento físico, es esencial hidratarse antes, durante y después del ejercicio para compensar la pérdida de minerales por el sudor, sobre todo en climas cálidos.
- En entornos de oficina o administrativos, donde la concentración en tareas puede dificultar el consumo regular de líquidos, se aconseja mantener botellas visibles, programar alarmas digitales o asociar el hábito de beber agua con momentos específicos, como el inicio de reuniones o comidas.
- Como medida general, incorporar pausas destinadas exclusivamente a hidratarse contribuye a regular la función fisiológica y permite un descanso mental durante jornadas laborales prolongadas.
Estas metodologías conductuales buscan contrarrestar la costumbre de postergar la hidratación en medio de agendas saturadas y fomentar hábitos sostenibles que beneficien la salud pública, un tema cada vez más relevante en México.

