Nvidia marcó un avance significativo en la expansión de la inteligencia artificial al presentar una plataforma para robots humanoides desarrollada en colaboración con la empresa china Unitree, junto con su primer procesador basado en arquitectura Arm para computadoras personales. Estas iniciativas reflejan el paso de la IA desde los centros de datos hacia dispositivos físicos que ejecutan tareas en tiempo real y de forma autónoma.
La plataforma combina el robot humanoide H2 Plus, de Unitree, con el hardware Jetson Thor de Nvidia, que utiliza la arquitectura Blackwell. Además, incluye Isaac GR00T, un conjunto de modelos de IA especializado en robótica, que permite entrenar comportamientos complejos en entornos virtuales antes de aplicarlos en el mundo real. Esta solución está dirigida principalmente a universidades y centros de investigación, con interés manifiesto por parte de instituciones como Stanford, ETH Zurich y la Universidad de California en San Diego.
Unitree, una startup que busca recaudar fondos mediante una oferta pública en el mercado STAR de Shanghái, ya obtiene una gran parte de sus ingresos de mercados internacionales, lo que ejemplifica el crecimiento global en la demanda de robótica humanoide. Esta alianza se enmarca en una tendencia del sector tecnológico de trasladar la IA desde la nube hacia equipos físicos capaces de operar con autonomía y latencia mínima.
Por su parte, Nvidia ingresó formalmente al mercado de computadoras personales con su primer procesador propio diseñado sobre arquitectura Arm, una jugada relevante que amplía su presencia más allá del ámbito de los centros de datos y la inteligencia artificial generativa. Esto apunta a una diversificación en sus productos y a una mayor integración de la IA en dispositivos cotidianos.
El director ejecutivo de Nvidia consideró que la llamada “IA física” puede convertirse en un mercado de decenas de billones de dólares en los próximos años, señalando la transformación de la IA de un simple software a una infraestructura tangible que interactúa con el entorno real. Este cambio supone un nuevo capítulo en la evolución tecnológica, con posibilidades vastas en robótica, automatización y computación personal.

