Miguel Ángel Castillo, gerente de Ingeniería del Centro Espacial Kennedy de la NASA, regresó a Ciudad Juárez con una propuesta ambiciosa: construir el planetario más grande de América Latina. El ingeniero nacido en la frontera ya había visitado la ciudad años atrás con la intención de promover esta idea, pero ahora plantea una escala mucho mayor que la original.

En su primer acercamiento, Castillo había considerado el edificio Gardié como posible ubicación, debido a su forma arquitectónica y su localización céntrica con fácil acceso. Sin embargo, la falta de estacionamiento y el tamaño reducido del inmueble descartaron esa opción. Ahora, después de participar en la misión Artemis II, Castillo volvió a presentar su proyecto ante socios del Club Rotario durante una conferencia realizada el fin de semana.

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Según Jorge Chávez, representante de la Secretaría de Turismo del estado en la zona norte, la intención de Castillo es despertar la curiosidad por el espacio en niños de cuarto o quinto de primaria, población que aún no define su futuro profesional. La meta es que este primer paso conduzca a convertir a Ciudad Juárez en un centro estratégico de la industria aeroespacial.

El proyecto busca competir en dimensiones con el planetario de Alamogordo, Nuevo México, que forma parte del Museo de Historia Espacial de Nuevo México. Ese museo, inaugurado el 5 de julio de 1976, ha recibido más de cinco millones de visitantes desde su apertura. Chávez destacó que un equipamiento similar dotaría a Juárez de un espacio cómodo y atractivo que elevaría el estatus turístico de la ciudad y generaría un nuevo polo de atracción.

Entre los planes inmediatos de Castillo figuran conferencias programadas para octubre, destinadas a generar ese impacto inicial en la comunidad. El ingeniero mantiene vivo el propósito de dejar esta obra como legado a su ciudad natal, aunque ahora con dimensiones que trascienden el proyecto original.