Barry Keoghan abrió uno de los capítulos más duros de su vida en el pódcast Friends Keep Secrets: su lucha contra la adicción a las drogas. El protagonista de Saltburn habló sin filtros sobre el consumo, las recaídas y los momentos en los que enfrentó la muerte cara a cara.
Uno de los testimonios más impactantes fue el de una sobredosis que sufrió en Londres, donde su corazón se detuvo momentáneamente. "Morí por unos segundos", confesó al describir ese episodio límite que marcó un antes y un después. Durante ese evento extremo, aseguró haber tenido una visión que aún lo persigue: un paisaje abierto con campos y viento, donde una figura femenina con cabello rubio se alejaba caminando sin mirar atrás, mientras él intentaba alcanzarla desesperadamente.
Pero la visión tenía también un lado oscuro. Simultáneamente veía otro escenario donde "muchos tipos" lo apuñalaban e intentaban empujarlo. Keoghan explicó que luchaba por mantenerse aferrándose y suplicando que lo dejaran quedarse. Con el tiempo interpretó que ese dolor y esa violencia podían estar conectados con lo que su cuerpo experimentaba mientras los médicos lo intentaban reanimar.
Su adicción no comenzó en la fama sino en la infancia. Creció en Summerhill, un barrio de Dublín marcado por la pobreza y el consumo de sustancias. La pérdida de su madre a los 32 años por consumo de heroína, cuando él era aún un niño, fue uno de los golpes más fuertes. A esto se sumó una infancia inestable pasando por distintos hogares de acogida.
Keoghan también desarrolló una infección bacteriana llamada fascitis necrotizante tras un episodio de psicosis inducida por drogas. La enfermedad, que destruye piel y tejido muscular, dejó cicatrices visibles en su cuerpo. Este episodio ocurrió poco antes de filmar The Banshees of Inisherin.
Salir de la adicción requirió tres intentos de rehabilitación. El punto de quiebre llegó cuando alcanzó la misma edad en la que murió su madre. "Hubo un cambio... dije: eso es todo, no lo voy a hacer más", explicó sobre ese momento decisivo. Actualmente lleva más de dos años y medio sobrio, logro que considera uno de los más importantes de su vida. Parte de su recuperación fue eliminar el alcohol completamente, al que describió como un detonante para recaídas.

