Desde el colectivo Interés Superior de la Niñez, Jesús Alberto Pérez advirtió sobre la persistencia de prácticas discriminatorias y violentas en espacios escolares, particularmente aquellas vinculadas con la identidad de menores y el uso de uniformes. Según el integrante del colectivo, estas dinámicas vulneran derechos humanos fundamentales de niñas, niños y adolescentes, y sus efectos van más allá de lo que comúnmente se visibiliza.
Pérez enfatizó que el derecho a la educación trasciende el acceso a la escuela e incluye garantizar que menores no sufran, no presencien ni escuchen violencia en ningún contexto educativo. El problema, explicó, radica en múltiples frentes: desde docentes que se hostigan entre sí hasta padres que utilizan los portones escolares como escenarios de conflicto durante separaciones o divorcios. "Eso también es una forma de violencia que ve la infancia", señaló.
El integrante del colectivo identificó omisiones tanto en instituciones educativas como en hogares. Destacó que madres y padres frecuentemente no se involucran activamente en la defensa y acompañamiento de sus hijos, y advirtió sobre la tendencia de algunos adultos a llegar tarde para recoger menores o desatender su participación en el proceso educativo. "La escuela no es una guardería", enfatizó Pérez para subrayar las responsabilidades compartidas.
En el contexto de la conmemoración del Día del Niño y la Niña, el colectivo planteó que esta fecha debe servir para reflexionar sobre desafíos pendientes. Aunque existen avances en el reconocimiento de derechos de la infancia, persisten brechas significativas. La celebración, argumentó, resulta relevante únicamente cuando se acompaña del ejercicio efectivo de derechos y de acciones concretas que aseguren infancias libres de violencia, exclusión y estigmas.

