La victoria de Cruz Azul sobre Pumas en la final quedó registrada en los libros de la Liga MX por un gol que rompió un récord que perduraba desde 1970. Rodolfo Rotondi anotó al minuto 95 del segundo tiempo, convirtiéndose en el jugador que marcó el gol más tardío en cualquier fase definitiva del torneo. Este tanto, que definió el título para los cementeros, resonó más allá del marcador por la importancia histórica que representa.
Este logro se suma a otras marcas relevantes alcanzadas en la misma final. Joel Huiqui, con apenas siete partidos al mando como entrenador de Cruz Azul, se sumó a una lista selecta de técnicos que han logrado conquistar un título con una cantidad tan reducida de encuentros. Sólo Alberto Jorge, con Toluca en 2002, había ganado un trofeo dirigiendo aún menos partidos.
Además, la final destacó por el desempeño y la trayectoria de jugadores clave como Charly Rodríguez, quien alcanzó los 200 partidos con Cruz Azul contando todas las competiciones oficiales: Liga MX, Liguilla, Concacaf, Leagues Cup, Supercopa y Copa Intercontinental. Este dato realza al mediocampista como uno de los pilares recientes del club.
La campaña también recordó una hazaña histórica de Cruz Azul: remontar la serie en una final tras estar en desventaja al inicio, una proeza que no se repetía desde la temporada 1973-74. Estas marcas y logros colectivos fortalecen el valor de la décima estrella conseguida por el club, consolidando un capítulo importante en su trayectoria.

