El Sevilla FC afrontará un amplio periodo de transición mientras se lleva a cabo la construcción de su nuevo estadio Ramón Sánchez-Pizjuán, proyectado con un coste de más de 221 millones de euros. Durante al menos dos temporadas, el club deberá disputar sus partidos en el estadio La Cartuja, debido a que las obras impedirán jugar en Nervión.
El proyecto, que recibió una aprobación inicial por parte del Ayuntamiento, contempla un plazo de construcción de aproximadamente dos años y medio. Según el arquitecto encargado, César Azcárate, las obras comenzarán tras la finalización de la temporada 2026-2027 y podrían extenderse hasta mediados o finales de 2029. Esto condiciona que la vuelta a Nervión se posponga hasta la campaña 2029-2030, aunque no se descarta que pueda producirse a mitad de esa temporada.
El plan económico del club específico que la inversión total, sin incluir contingencias ni tasas, se dividirá en tres grandes partidas. La mayor parte se destinará a la edificación del nuevo estadio, con un coste de 220.501.000 euros. Además, se asignan 629.748 euros para reparar posibles daños en el espacio público adyacente y 1.048.345 euros para mejoras en la Ciudad Deportiva. En total, el Sevilla FC asumirá directamente estos gastos, financiando la obra como titular del estadio.
La memoria económica que acompaña el Estudio de Ordenación también prevé un aumento de los ingresos anuales ligados al nuevo estadio, estimado en unos 18 millones de euros más. La vida útil del proyecto está calculada en medio siglo, un horizonte que pretende consolidar la infraestructura como la sede deportiva del club para las próximas décadas.
La experiencia con proyectos similares, como el traslado temporal del Real Betis al nuevo Benito Villamarín, pone en evidencia que el periodo previsto de dos temporadas en La Cartuja podría extenderse a tres debido a retrasos administrativos y de construcción. La licencia de obra debería concederse en el próximo año para que se cumplan los plazos estimados.

