Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, negó de manera tajante las acusaciones que lo relacionan con Los Chapitos, un grupo del Cártel de Sinaloa. A través de un mensaje difundido en su cuenta de X, el exmandatario aseguró que no ha abandonado el estado desde que solicitó licencia y afirmó que permanece en su domicilio en Culiacán, donde se puso a disposición de las autoridades mexicanas para cualquier investigación.

En su comunicado, Rocha Moya señaló que las acusaciones en su contra carecen de fundamentos legales y se tratan de una campaña para desprestigiarlo. También negó recibir protección de corporaciones federales y rechazó cualquier vínculo con actividades delictivas o con miembros del Cártel de Sinaloa, rechazando en particular las imputaciones provenientes de una oficina del Gobierno de Estados Unidos.

El exgobernador mencionó haber acudido a declarar ante la Fiscalía General de la República (FGR) cuando fue requerido, aunque no adjuntó pruebas visuales de su comparecencia ni se han divulgado imágenes de su ingreso o salida de la dependencia. Según la Fiscalía, la investigación sobre su caso sigue abierta, pero hasta el momento no cuenta con evidencia suficiente para confirmar las acusaciones que México recibió desde Estados Unidos.

Esta declaración llega tras más de dos meses desde su última aparición pública, momento en que anunció su licencia para separarse temporalmente del cargo ante la solicitud de extradición presentada por autoridades estadounidenses. El caso forma parte de un complejo intercambio entre México y Estados Unidos sobre supuestos vínculos de funcionarios con el crimen organizado, que ha tensionado la relación bilateral.

Rocha Moya también advirtió que las imputaciones apuntan a debilitar la soberanía nacional y a deslegitimar al movimiento político que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum. Este argumento coincide con las posturas recientes del gobierno federal mexicano frente a estas acusaciones internacionales.