El Tour de Francia vivirá una de sus etapas más emblemáticas al coronar el primer puesto del Tourmalet, la cumbre pirenaica más alta donde la carrera concede el prestigioso trofeo Jacques Goddet. Con sus 2.115 metros sobre el nivel del mar, esta ascensión no solo representa un desafío físico de primer nivel, sino también un símbolo histórico cuyo nombre se asocia con dureza, resistencia y epopeyas ciclísticas.

El Tourmalet es uno de los cuatro grandes puertos clásicos de los Pirineos, junto al Peyresourde, Aspin y Aubisque, conocido como el “círculo de la muerte” por la exigencia extrema que presenta a los corredores. Inaugurado hace 116 años a pesar de su camino repleto de piedras y dificultades técnicas, se convirtió en un mito deportivo que ha superado las fronteras del ciclismo.

En esta cima se han vivido momentos extraordinarios, como la hazaña de Eddy Merckx en 1969, que prácticamente cruzó el puerto en solitario mientras su esposa enfrentaba un parto. La historia del Tourmalet también está marcada por la memoria de grandes ciclistas españoles que dejaron huella», entre ellos Federico Martín Bahamontes, quien mantiene el récord de haber pasado primero por esa cima en más ocasiones que nadie, y Julio Jiménez, apodado “El relojero de Ávila”.

Bahamontes, fallecido en 2023 poco después de la última edición del Tour, fue un referente imborrable para el ciclismo español, reconocido por su habilidad escaladora y su espíritu combativo. Jiménez murió en 2022 tras un accidente de coche, dejando también un legado intenso en la historia del Tourmalet.

El trofeo Jacques Goddet, entregado al primer corredor que alcance la cima, honra al director que lideró el Tour durante más de cinco décadas y que vivió episodios claves del deporte, como la suspensión por la Segunda Guerra Mundial y la trágica muerte de Tom Simpson en 1967, que marcó el inicio de la lucha contra el dopaje en el ciclismo.

Con la participación actual de figuras como Jonas Vingegaard y Juan Ayuso, la etapa que atraviesa por el Tourmalet está llamada a ser decisiva en esta edición del Tour. La montaña, además, es protagonista de tradiciones peculiares, como la llegada anual del “Gigante”, una figura metálica que se sube en camión tras el deshielo, acompañada de música y celebraciones locales.