Conducir bajo el efecto de ciertos medicamentos es una práctica más común de lo que parece y representa un peligro latente para la seguridad vial. En España, un tercio de los conductores habituales reconoce usar fármacos que pueden influir en su capacidad para manejar, entre ellos ansiolíticos, somníferos, antidepresivos y antipsicóticos. Estos medicamentos llevan un pictograma obligatorio en su envase: un triángulo rojo con un coche negro y la leyenda “conducción: ver prospecto”, para advertir sobre posibles alteraciones en la conducción.

A pesar de esta señalización y de que estos fármacos están relacionados con una fracción significativa de accidentes de tráfico, entre el 5% y el 10%, muchos conductores no incluyen la medicación entre los factores de riesgo que consideran al ponerse al volante. Según el estudio ‘Fármacos y Conducción’, realizado por Fundación Mapfre y Fundación Bidafarma junto a la Dirección General de Tráfico y otros organismos, existe una brecha entre el conocimiento teórico sobre la peligrosidad y el comportamiento real al conducir.

El estudio revela que, aunque la mayoría reconoce el riesgo asociado a estos medicamentos y puntúa alto el peligro que pueden representar, existe una falsa sensación de control y subestimación de su impacto. Muchas personas confían en que pueden compensar los efectos adversos o no identifican correctamente cuáles fármacos influyen en su capacidad al volante, especialmente cuando se trata de productos sin receta o naturales.

Los efectos secundarios más preocupantes incluyen la disminución de la atención, la reducción de reflejos y la lentitud en la capacidad de reacción, aspectos fundamentales para una conducción segura. Por ello, los expertos insisten en la necesidad de consultar siempre con el médico o farmacéutico acerca de los posibles impactos en la conducción antes de iniciar un tratamiento o continuar manejando bajo medicación.

La doctora de Fundación Mapfre que participó en el estudio destaca la importancia de equilibrar la adherencia a tratamientos médicos con la seguridad vial, recomendando asesoramiento profesional para ajustar dosis o tomar precauciones sin abandonar el tratamiento prescrito.