Emanuel Villa, uno de los íconos recientes de Cruz Azul, se emocionó al hablar sobre la reciente obtención de la décima estrella del club. A pesar de no haber conquistado un título de Liga MX como jugador, el argentino reconoció el profundo vínculo afectivo que mantiene con la institución y su afición.
Durante una entrevista en el Podcast de La Máquina, Villa confesó que fue muy feliz durante sus tres años vistiendo la camiseta celeste y que, aunque la vida le negó la gloria en las finales que disputó, su pasión por el equipo nunca se apagó. Recordó las dos finales en las que estuvo muy cerca de levantar el trofeo, pero que finalmente no pudo conquistar.
Ahora como analista en los medios, Emanuel siente que continúa muy cerca del club y sus triunfos, incluso con cierto apego espiritual. Señaló que probablemente una razón por la que ha estado involucrado en la cobertura de los últimos campeonatos es un llamado “de Dios”, que lo ha mantenido conectado a los éxitos de Cruz Azul en los últimos años, ya sea desde la cancha con el micrófono o en el estudio durante la pandemia.
El vínculo con la afición también representa para Villa un motivo de orgullo y un sentimiento de pertenencia que trasciende su labor actual. Reconoció el cariño constante de los seguidores como un motor fundamental que lo acompaña, valorando profundamente el apoyo recibido incluso cuando no forma parte del equipo como jugador.
En sus años en Cruz Azul, entre 2009 y 2012, el exdelantero participó en dos finales de Liga MX, ambas perdidas: la del Torneo Apertura 2009 ante Monterrey y otra final más posterior. Estas experiencias, aunque frustrantes, no han menoscabado su amor por los colores celestes ni su admiración por el club.
Finalmente, Villa dedicó palabras de agradecimiento a la afición por mantener vivo ese sentido de pertenencia que él mismo siente, dejando claro que su relación con Cruz Azul supera cualquier título o derrota y se basa en una conexión emocional profunda con el club y su historia.

