Los encuentros de fútbol de gran intensidad, como los que se juegan en etapas definitivas del Mundial, pueden poner al límite la salud cardiovascular de los espectadores. Durante momentos críticos del partido, especialmente prórrogas o tandas de penales, el estrés se dispara y con él la respuesta fisiológica del organismo, lo que impacta directamente en el funcionamiento del corazón.
El cuerpo reacciona ante esa tensión liberando grandes cantidades de adrenalina, lo que acelera el ritmo cardíaco y eleva la presión arterial. Este fenómeno, explicado por el Director de Desarrollo Estratégico de la Fundación EPIC, funciona como pisar el acelerador bruscamente para un motor: el corazón late más rápido y con más fuerza. Sin embargo, en quienes poseen arterias parcialmente obstruidas, esta súbita subida puede provocar la ruptura de depósitos de grasa, desencadenando un infarto. Además, la sobrecarga hormonal puede alterar el ritmo eléctrico del corazón y generar arritmias potencialmente graves.
La amenaza no se limita a personas con un diagnóstico previo de enfermedades cardíacas. Los mayores riesgos se encuentran en individuos que, sin saberlo, presentan factores como colesterol alto, hipertensión, diabetes o el hábito de fumar. Para ellos, un partido de alta tensión puede revelar problemas ocultos al someter el organismo a una intensa prueba de esfuerzo emocional.
Este vínculo entre la tensión deportiva y la salud cardiovascular está respaldado por estudios de años anteriores. En el Mundial de Alemania 2006, las urgencias médicas por problemas cardiacos aumentaron notablemente en las jornadas en que jugaba la selección anfitriona, mostrando un impacto mayor en hombres que en mujeres. La agitación emocional causada por ver sufrir a un equipo penetra en el cuerpo y altera el sistema cardiovascular.
El estrés y la emoción extrema no solo se manifiestan en las derrotas. Existe un fenómeno denominado "síndrome del corazón feliz", donde la alegría intensa, como celebrar un gol en los últimos segundos, también genera un efecto fisiológico similar al estrés por desgracia o miedo. En ambos casos, el corazón responde como ante una amenaza, lo que implica un riesgo para su salud.

