En la historia de los Mundiales de fútbol, la victoria más amplia correspondió a Hungría, que aplastó con un marcador de 10-1 a El Salvador durante la Copa del Mundo de España 1982. Este partido se disputó en el Estadio Manuel Martínez Valero, en Elche, y permaneció como la máxima goleada jamás vista en un Mundial.
Un dato destacado de ese encuentro fue la actuación del jugador Laszlo Kiss, quien, entrando como suplente, anotó un hat-trick en apenas siete minutos, convirtiéndose en el único jugador en la historia de los Mundiales en lograr tres goles desde la banca. Esta goleada certificó rápidamente el fin de las aspiraciones salvadoreñas en ese torneo, donde El Salvador había llegado tras atravesar una guerra civil que complicaba su participación.
Curiosamente, el equipo salvadoreño había conseguido su clasificación en un premundial disputado en Tegucigalpa, donde México, con un desempeño ineficaz, quedó fuera. Esto ha generado especulaciones sobre cómo hubiera sido el resultado si México hubiera enfrentado a Hungría en lugar de El Salvador, dado el bajo nivel mostrado en aquel entonces por el conjunto mexicano.
La repercusión de este partido todavía se refleja en las anécdotas y relatos periodísticos de la época, junto con imágenes emblemáticas de otros Mundialistas. Por ejemplo, se recuerda una icónica fotografía de Roger Milla, estrella de Camerún, atacando a la portería de Perú, que se ha vuelto un símbolo recurrente cada cuatro años en la memoria de los aficionados.
Además, las hemerotecas guardan valiosos archivos que muestran la riqueza histórica del deporte, como una serie de imágenes tomadas por el fotógrafo Isidro Ávila Villacís en un memorable juego de béisbol entre Piratas de Campeche y Leones, que terminó en empate tras 14 entradas. Estos testimonios visuales y escritos aportan un contexto amplio sobre el deporte y sus momentos más destacados.

