La situación física de Gabriel Fernández genera incertidumbre en Cruz Azul de cara al duelo de vuelta de los cuartos de final frente a Atlas. El delantero no participó en el primer encuentro por una distensión muscular y, aunque mostró avances en su recuperación, aún existe el riesgo de que esa lesión evolucione a un desgarro más grave.
El cuerpo técnico analiza si vale la pena arriesgar al jugador en busca del resultado ante Atlas o preservarlo para evitar una recaída que podría dejarlo fuera del resto de la temporada, considerando que, de avanzar, Cruz Azul tendría que disputar partidos entre semana y la carga física aumentaría.
Christian Ebere, quien anotó dos goles en el partido de ida y destacó por su capacidad para pivotar y presionar a la defensa rival, aparece como una alternativa confiable para cubrir la posible ausencia del “Toro”.
Además del aspecto físico, el futuro contractual de Fernández continúa en la incertidumbre. Su contrato vence en diciembre y, aunque el club inició negociaciones para renovar, aún no se logró un acuerdo debido a diferencias en el salario y la duración del vínculo. La posibilidad de que sea vendido en el mercado de verano está vigente, pese a la intención del jugador de quedarse y su contribución positiva en el terreno de juego durante el semestre.
El balance entre proteger la salud del jugador y la necesidad de rendimiento inmediato pone en un dilema a Cruz Azul, que deberá tomar una decisión clave para su continuidad en el torneo.

