NASA lanzó una misión robótica para preservar uno de sus telescopios más importantes, el Swift, que estaba en riesgo de desintegrarse al caer en la atmósfera terrestre. El objetivo es evitar que este satélite, diseñado para estudiar estallidos de rayos gamma, pierda su funcionalidad y prolongar su vida útil mediante una operación inédita de rescate espacial.
El lanzamiento estuvo previsto inicialmente el martes, pero se postergó por malas condiciones meteorológicas y fallos técnicos. Finalmente, la nave fue puesta en órbita desde un atolón en el océano Pacífico usando un cohete Pegasus, que fue lanzado desde un avión. El robot, desarrollado por la empresa emergente Katalyst, debe arribar a la órbita cercana del Swift, desplegar paneles solares y realizar numerosas comprobaciones para iniciar la delicada maniobra de acoplamiento con el telescopio utilizando tres brazos robóticos.
Estas operaciones de captura y manejo orbital podrían extenderse durante semanas, ya que la misión es compleja y requiere precisión. Posteriormente, el robot impulsará el Swift a una órbita más alta, recuperando su nivel original y permitiendo que continúe con sus investigaciones por varios años más en lugar de desintegrarse al reingresar a la atmósfera. La maniobra de reposicionamiento demandará al menos un mes.
La misión, con un presupuesto aproximado de 30 millones de dólares, es pionera en su tipo, pues intenta salvar un telescopio que originalmente costó 250 millones de dólares y que desempeña un papel clave en el estudio de los fenómenos cósmicos más energéticos. La operación implica riesgos importantes, pero expertos de NASA expresaron su agradecimiento por poder intentarla, destacando la relevancia de preservar esta herramienta científica.

