La mudanza de Cruz Azul fuera del Estadio Azteca ha generado incertidumbre y críticas sobre la infraestructura en la que jugará el equipo. Después de confirmar su regreso al Estadio Ciudad de los Deportes, un recinto que Palencia calificó de «antiguo y rebasado», la institución enfrenta el reto de mantener la estabilidad deportiva y el sentido de pertenencia para su afición.

Francisco Palencia señaló que la constante rotación de estadios —que incluye el Azteca, Ciudad de los Deportes e incluso Puebla— obstaculiza el arraigo del club. Para él, la fidelidad de los seguidores justifica que Cruz Azul cuente con un estadio propio y acorde a la relevancia del equipo. Según Palencia, el traslado al Coloso de Santa Úrsula debería haber sido una solución temporal y ya se debió contemplar la construcción de un nuevo recinto.

El Estadio 10 de Diciembre, escenario elegido para un reciente amistoso en el que se impusieron 6-0 a Comunicaciones, tampoco ofrece respuesta a las necesidades actuales por su limitada capacidad. Palencia destacó que este inmueble no puede albergar a la cantidad de público que genera el club, lo que afecta el respaldo popular y la experiencia del aficionado.

Además, las condiciones del Ciudad de los Deportes complican el panorama: el campo presenta deterioro debido a la falta de mantenimiento, lo que llevó a la directiva a activar un plan de rehabilitación urgente para preservar el césped. Mientras evalúan estas medidas, también estudian la posibilidad de utilizar el Estadio Cuauhtémoc para próximos compromisos.

La situación refleja una deuda histórica con la afición de Cruz Azul, cuyo apoyo constante exige infraestructuras dignas y permanentes.