Sol Larraya Guidi prepara su próxima gira europea desde Tandil, su ciudad natal ubicada a 380 kilómetros de Buenos Aires. A los 17 años, la joven tenista se enfoca en dos objetivos inmediatos: disputar Roland Garros y Wimbledon en la categoría junior, mientras traza un camino hacia el profesionalismo con metas que no admiten medias tintas.

La historia de Sol con el tenis comenzó a los 4 o 5 años, cuando su hermano Nicolás empezaba a entrenar en el club. "Un día, para Reyes, me regalaron dos raquetitas de plástico y una pelota", recuerda. Dio sus primeros pasos en la escuelita del Club Uncas bajo la dirección de Graciela Pérez, luego pasó por la Academia Tandil Tenis con Marcelo Gómez, y actualmente trabaja con Guillermo Billy Czerner como entrenador y Mariano Di Lollo como preparador físico.

AfiliaGo - DafaBet Latam

Uno de sus sellos distintivos es el revés a dos manos, una característica que surgió por necesidad durante la infancia. "Como no tenía fuerza, usaba la mano de arriba como apoyo. Después me acostumbré y quedó así", explica. Lo que pudo ser una limitación se transformó en una herramienta propia que domina con naturalidad.

Su recorrido en los Grand Slam junior comenzó a los 15 años en Roland Garros, el torneo que más ansiaba disputar. Describe esa experiencia como entrar a "otro mundo", donde el entorno y las exigencias son radicalmente distintos al circuito local. En ese contexto, recibió un consejo del serbio Novak Djokovic, quien le habló sobre disfrutar la carrera porque es corta. En cuanto a superficies, se siente más cómoda en polvo de ladrillo, aunque reconoce que tiene mucho por mejorar en canchas rápidas.

Recientemente, Larraya Guidi conquistó dos medallas doradas en los Juegos Suramericanos de la Juventud Panamá 2026, en singles y en dobles junto a Sofía Meabe, representando a la Argentina. Valora especialmente estas experiencias en equipo en un deporte mayormente individual.

Su calendario inmediato es ambicioso: disputará un torneo J300 en Santa Croce, Italia, la Copa Bonfiglio en Milán, entrenará en París y jugará Roland Garros, con la idea de permanecer hasta Wimbledon. Sus expectativas son medidas pero firmes: "Vengo jugando bien, pero en Europa es distinto. Voy a intentar sumar puntos y buscar mi primera victoria en un Grand Slam".

Cuando habla del futuro, no hay ambigüedad. "A corto plazo, que me vaya bien en Roland Garros. A largo plazo, poder vivir del tenis, ser top ten, ser número uno y ganar un Grand Slam". En Tandil, la ciudad que vio nacer a figuras como Juan Martín del Potro —su ídolo desde pequeña—, Sol prepara el siguiente capítulo de su carrera con garra y claridad de propósitos.