Un auto expuesto directamente al sol puede alcanzar temperaturas superiores a 60°C en cuestión de minutos, transformando su interior en un entorno que altera la composición química de objetos cotidianos y dispara el riesgo de incendios o explosiones. Con la llegada de las altas temperaturas en ciudades de Baja California Sur como La Paz y Los Cabos, los peligros de dejar artículos dentro del vehículo se multiplican.

Los dispositivos electrónicos con baterías de litio —celulares, tabletas y laptops— figuran entre los más vulnerables. El calor extremo puede provocar que la batería se infle, derrame líquidos tóxicos o genere cortocircuitos que terminen en llamas. Encendedores y aerosoles también representan un peligro inminente por la acumulación de gases y calor en espacios cerrados.

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Los medicamentos pierden su eficacia cuando se exponen a temperaturas superiores a 25°C, lo que representa un riesgo directo para personas que dependen de tratamientos específicos. Las botellas de plástico con agua, por su parte, pueden funcionar como una lupa con los rayos solares y prender fuego a la tapicería de los asientos.

Bloqueadores solares y desinfectantes de manos contienen altos grados de alcohol, lo que los hace altamente inflamables. Si el envase se rompe por la presión del calor, los vapores dentro del habitáculo pueden encenderse con una chispa mínima. Incluso accesorios como gafas de sol con armazones de plástico pueden deformarse bajo estas condiciones.

Según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, los incidentes relacionados con sobrecalentamiento y daños internos por objetos olvidados aumentan un 20% durante los meses de verano. Los expertos en Protección Civil recomiendan una revisión rápida antes de cerrar el vehículo: si el objeto no es parte del equipo fijo del auto, es mejor llevarlo contigo.

El daño por calor no solo afecta los artículos olvidados, sino que deprecia el valor del vehículo al dañar plásticos y vestiduras de forma irreversible. Muchas aseguradoras no cubren estas pérdidas por considerarlas negligencia del propietario. La prevención sigue siendo la herramienta más efectiva y económica disponible.