Sony comunicó que a partir de enero de 2028 dejará de fabricar discos físicos para sus nuevos lanzamientos de PlayStation, marcando el fin de una era en la industria del videojuego. La medida responde a los cambios en los hábitos de consumo, con un claro giro hacia lo digital, pero ha generado una fuerte reacción por parte de la comunidad de jugadores y tiendas especializadas.

En las redes sociales, usuarios expresaron su rechazo con campañas masivas, destacando la iniciativa «Don’t Kill the Disc» que recibió más de 100 mil firmas en menos de una semana. Los detractores señalan que eliminar el formato físico restringe la libertad del consumidor, al suprimir la posibilidad de comprar juegos usados, prestarlos o revenderlos, prácticas habituales que fomentan un mercado más competitivo y accesible.

La postura de las tiendas tradicionales también se ha hecho sentir, especialmente en España, donde cadenas como GAME defendieron el derecho a elegir entre versiones digitales y físicas. Más allá de las redes, en Países Bajos una organización de defensa al consumidor ha comenzado a preparar una demanda colectiva contra Sony, argumentando que la ausencia de discos fortalecerá el monopolio digital de la compañía, permitiéndole fijar precios sin competencia y limitar el tiempo de uso de los juegos.

Esta preocupación por la falta de competencia no es única en Europa; en Estados Unidos y Reino Unido ya se enfrentan acciones legales similares destinadas a combatir precios digitales considerados excesivos y poco justificados. La presidenta del colectivo neerlandés afirma que con la eliminación del mercado de segunda mano y la desaparición de tiendas físicas, Sony ejercerá un control absoluto sobre la oferta y los precios.

Paralelamente a la presión legal y social, Sony ha mantenido un silencio notable en sus canales oficiales desde el anuncio, lo que ha sido interpretado como una estrategia calculada para minimizar confrontaciones mientras se priorizan beneficios económicos por encima de la posible pérdida de imagen.

Expertos e investigadores financieros detallan que esta transición responde a una mejora significativa en los márgenes de ganancia. En juegos exclusivos de Sony, la diferencia entre la venta física y digital puede ser considerable, incrementando notablemente los ingresos por unidad vendida al eliminar intermediarios como tiendas físicas y mercados de segunda mano, donde la compañía recibe menos retorno económico.

Así, el cambio hacia lo digital representa un movimiento estratégico para la multinacional, aunque con un alto costo en términos de aceptación por parte de la comunidad y posibles conflictos legales que surgirán en defensa del consumidor y la competencia en la industria.