Más de la mitad de los trabajadores en México laboran en la informalidad, lo que significa que no están afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ni cuentan con una Administradora de Fondos para el Retiro (AFORE) que les haga aportaciones automáticas. Esta situación obliga a quienes no tienen acceso al sistema formal a buscar otras formas de ahorro para garantizar ingresos durante su vejez.
Un estudio reciente reveló que solo una tercera parte de estos trabajadores informales tiene una cuenta de ahorro para el retiro, aunque muchas veces no la mantienen activa ni realizan aportaciones voluntarias. La lección clave apunta a no crear nuevos instrumentos financieros, sino a impulsar el uso de las herramientas existentes y fomentar la cultura del ahorro.
El análisis económico señala que, en promedio, un trabajador informal gana alrededor de 7,200 pesos al mes, mientras la pensión no contributiva que ofrece el gobierno ronda los 3,100 pesos. Esto genera un déficit de más de 4,000 pesos mensuales que debe ser cubierto mediante ahorro personal para mantener un nivel de vida similar al de su etapa activa.
Entre las principales barreras para el ahorro voluntario se encuentran la falta de ingresos estables, la desinformación sobre los mecanismos disponibles, la desconfianza creciente en el sistema financiero y los sesgos conductuales que privilegian el consumo inmediato sobre la planificación a largo plazo.
Un aspecto alentador es el rápido crecimiento del ahorro digital. El uso de cuentas digitales para guardar dinero escaló notablemente en los últimos años, pasando de poco más del 4% en 2021 a más del 12% en 2024. Esto facilita que trabajadores independientes o informales puedan abrir cuentas, realizar aportaciones sin intermediarios y acceder a productos financieros desde aplicaciones móviles, incluso sin estar afiliados formalmente al IMSS o a una AFORE.
Esta tendencia digital abre una puerta para que personas fuera de la formalidad construyan poco a poco un fondo de retiro propio, pero requiere educación financiera para entender cómo y cuánto ahorrar. El papel del Estado y las instituciones financieras será clave en la promoción y en facilitar el acceso a estos servicios sin barreras técnicas ni económicas.

