Cuba lanzó un paquete de 176 reformas económicas que modifican profundamente su modelo para permitir una mayor libertad en el sector privado y estimular inversiones. Esta movida responde a la grave crisis que atraviesa la isla y a la presión financiera constante de Estados Unidos, y representa el cambio más significativo desde la instauración del comunismo.

El nuevo marco elimina los límites para el tamaño y cantidad de empresas privadas, habilitando la creación de grandes compañías que pueden ser propiedad de un mismo ciudadano. Además, se autoriza que inversionistas extranjeros operen sin la obligación de asociarse con el Estado, lo que simplificará el acceso a capital foráneo y la inclusión de actores privados en diversos sectores. El proceso para crear empresas será más ágil y las entidades estatales se convertirán en sociedades comerciales con autonomía para negociar salarios.

Uno de los sectores afectados es el energético, donde la crisis de abastecimiento se ha agravado por el bloqueo petrolero. Ahora, la participación privada y extranjera en la compra y venta de combustible se fomenta, acompañada de incentivos fiscales para impulsar proyectos de energías renovables como la solar. Así se busca minimizar los apagones frecuentes que afectan a la población.

En materia inmobiliaria, la reforma permite que tanto residentes en Cuba como cubanos en el exterior puedan adquirir propiedades estatales de manera directa, incluidas aquellas en zonas de alto potencial turístico. Aunque la tierra rural seguirá bajo propiedad estatal, se otorgan usufructos indefinidos para la explotación agrícola a privados, lo cual puede dinamizar la producción local.

El sistema financiero también recibirá cambios radicales con la apertura de la banca a la inversión privada y la posibilidad legal para ciudadanos y empresas de mantener cuentas en divisas extranjeras. Se elimina la obligación de que las remesas pasen únicamente por el Estado, y se otorgarán licencias a actores privados para operar casas de cambio, facilitando el flujo de fondos desde la diáspora cubana al país.