El almacenamiento energético ha dejado de ser una promesa para convertirse en uno de los pilares centrales de la transición energética en España. Un informe reciente revela que este sector genera más de 5,200 empleos directos e indirectos y aporta 524 millones de euros a la economía nacional, consolidándose como un motor industrial y económico fundamental.

El rápido crecimiento del almacenamiento en baterías se destaca como uno de los factores más relevantes del desarrollo reciente. La capacidad instalada se multiplicó por cinco entre 2024 y 2026, pasando de 25 MW a más de 125 MW en solo dos años. Además, la cartera de proyectos en curso supera los 25 GW, superando las metas del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima.

Más allá de su impacto económico, el almacenamiento energético se posiciona como un elemento clave para integrar energías renovables en el sistema eléctrico, reforzar su estabilidad y asegurar un suministro fiable. Esto convierte a esta industria en un objetivo prioritario para las políticas públicas nacionales y europeas.

En respuesta a este impulso, el Observatorio por la Innovación en el Almacenamiento convocó su primera sesión de trabajo en Madrid para elaborar la Hoja de Ruta del almacenamiento energético. Este documento buscará definir las prioridades regulatorias, tecnológicas e industriales necesarias para acelerar la expansión del sector y consolidar su papel estratégico en España.

El informe también destaca el efecto multiplicador del almacenamiento energético sobre la economía: por cada millón de euros invertido, se generan 318,000 euros de valor añadido directo, 88,000 euros indirectos y cuatro empleos adicionales entre directos e indirectos. Estos datos subrayan el potencial del sector como un motor de desarrollo sostenible y competitivo para el país.