La producción mundial de cereales se mantendrá cercana a niveles récord en 2026, pero la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alerta sobre múltiples riesgos que podrían afectar el abastecimiento global. Entre ellos, destaca el posible regreso del fenómeno de El Niño, que amenaza con provocar sequías e inundaciones en regiones clave de África, Asia, América Latina y el Caribe, poniendo en peligro cultivos y fuentes de agua.

Según la FAO, la producción total de cereales caerá un 2% en 2026, con una disminución notable en la producción de trigo, que se reduciría casi un 4% debido a menores cosechas en países como Australia, la Unión Europea y Estados Unidos. A su vez, el consumo por persona en naciones de bajos ingresos experimentaría un leve descenso, evidenciando la vulnerabilidad de estas poblaciones frente a cambios en la oferta alimentaria.

Además de los impactos climáticos, la seguridad del suministro de fertilizantes enfrenta un desafío crítico. El comercio global de estos insumos cayó entre un 20% y un 25% en los primeros meses de 2026 respecto al año anterior. Esta caída está vinculada a las tensiones geopolíticas y comerciales que dificultan el tránsito por el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el transporte de combustibles y productos agrícolas.

Este estrecho, ubicado en una zona de alta conflictividad, genera una alta volatilidad en precios y una reducción en las compras de fertilizantes, principalmente nitrógeno y fosfatos, por parte de Europa y América del Norte. La FAO advierte que estas condiciones pueden impactar negativamente las campañas agrícolas de 2026/27 si persisten las interrupciones.

Paralelamente, la factura global por importaciones de alimentos alcanzó un récord de 2,2 billones de dólares, reflejando un aumento cercano al 8% respecto al año anterior. Esta escalada de costos presiona especialmente a los países más pobres, que dependen en gran medida de las compras internacionales para garantizar su seguridad alimentaria.

Ante este panorama, la FAO solicitó financiamiento para proteger a cerca de nueve millones de personas en riesgo debido a posibles efectos extremos causados por El Niño. La organización subrayó la fragilidad presente en las cadenas globales de suministro agrícola, que aunque muestran fortaleza en producción, pueden verse afectadas rápidamente por eventos climáticos o políticos.